No dejes pasar noviembre sin castañas

¡No dejes pasar Noviembre sin Castañas!

Asadas, un lujo a pie de calle; sin prisas, pero con pausa. Pasó octubre y me tocó cocinar el post para noviembre; no lo dudé, las castañas me invitaron a conversar. Así que, nuevamente, me dispuse a viajar al pasado, para saborear todas las sensaciones que este fruto me ha ido regalando.

Mis primeros recuerdos me trasladan a Badajoz, reviviendo aquellos viajes a la ciudad desde mi pueblo, Barcarrota, para disfrutar de un día de compras con mi abuelita y mi madre. Cuando caía el sol y el frío empezaba a saludarnos, el olor a castañas asadas nos guiaba hasta el tradicional puesto de castañas, que, cada año por estas fechas, aparece en la calle Juan Carlos I.  Era y es parada obligada, pues, en estos meses invernales, se agradece el calorcito momentáneo del hornillo y el dulce sabor que sale del puchero donde son asadas.

Castañas emotivas, espacio de Raquel Contador en el blog de Recetags

Sensaciones en un cucurucho de papel

 

Pero, además, aún se siguen vendiendo en esos típicos cucuruchos de papel. Al mencionar esto, vino a mi mente esa primera vez que me topé con las castañas y fue en mi pueblo, no en Badajoz: había un señor “el corneta” que las vendía en la plaza cada invierno, dándolas en cucuruchos de papel de periódico.  Asimismo, solíamos asarlas en familia algún que otro domingo campero.

No sé si a ti te pasa lo mismo, pero me encanta saborear estos momentos que ya había olvidado, gracias a estas conversaciones con los productos de temporada.

Recordando y recordando, no he podido evitar acercarme al puesto de castañas; tenía que comprobar que siguen vendiéndose a pie de calle e impregnarme “in situ” de su presencia y, cómo no, acabé con las manos tiznadas. Feliz al ver que la tradición sigue viva y que, año tras año, la gente sigue disfrutando y compartiendo esta gastroexperiencia.

Castañas emotivas, espacio de Raquel Contador en el blog de Recetags

No dejes pasar la temporada de castañas

 

Pero, no solo nos encandilan asadas, sino que las castañas pueden, tanto en dulce como en salado, protagonizar un plato.  Así, os aconsejo usarlas en cremas o ensaladas como entrantes y en estofados de caza, rellenos de aves o guisos para platos principales. Y, en dulces, qué decir… libertad creativa y a elaborar ricos postres según gustos y preferencias. A mí me encanta el mousse de castañas anisadas y los bombones de chocolate, mazapán y castañas. Puedes encontrar más ideas en el recetario sobre castañas que publicamos hace algunas semanas.

Resumiendo a modo de pinceladas, decirte que emociones cálidas, dulces y entrañables llegan a mí desde las castañas, sin olvidar la chispa que provoca comerlas en compañía. Gracias por compartir este momento y, ahora sí, cuéntame ¿A qué te saben “sinestésicamente hablando” las castañas?

Comparte

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email

Reader Interactions

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *