Estamos en la época de las naranjas, ellas nos recuerdan el brillo del sol y la frescura del verano. Muy rica en vitaminas y antioxidantes, las naranjas son un tesoro en tu cocina tanto para tomar al natural, en zumo o como ingrediente de lujo en numerosas preparaciones. Hoy te traemos un bizcocho de naranja muy sencillo y lleno de sabor.
Hemos utilizado un molde de corona para la elaboración de este bizcocho que le da una presencia estupenda. Utiliza buenas naranjas, podrás reconocerlas por su tacto firme y aroma intenso, en esta ocasión elegiremos las más propicias para hacer zumo, ya que es la parte de este cítrico que utilizaremos. Aquí tienes la receta.

Bizcocho de naranja en forma de corona
Ingredientes
4 huevos
425 gr harina
225 gr mantequilla + un poco para engrasar el molde
225 gr azúcar
300ml de zumo de naranja
Un puñado de pasas
3 cucharaditas de levadura en polvo
Una pizca de sal
Ralladura de media naranja
1 cucharadita de agua de azahar
Para el almíbar:
100 ml de zumo de naranja
100 gr de azúcar

Un bizcocho rico y jugoso
Preparación:
La mantequilla ablandada la batimos con el azúcar hasta que esté cremosa. Separamos las claras de las yemas y vamos añadiendo éstas últimas de una en una a la crema, sin dejar de batir. Tamizamos la harina con la levadura y la sal y se la añadimos también a la crema, mezclamos. Agregamos a la masa el zumo, el agua de azahar y las pasas.
Montamos las claras a punto de nieve y las añadimos a la mezcla anterior, homogeneizando bien la masa con cuidado, con movimientos envolventes para que no baje mucho. Vertemos en el molde engrasado.
En el horno precalentado a 180º horneamos por espacio de 45-50 minutos. Para comprobar la cocción podemos introducir un palo de brocheta en el bizcocho, si sale limpio está hecho. Si vieras que se oscurece demasiado cúbrelo con papel de horno.
Retiramos del horno y dejamos que se enfríe un poco. Desmoldamos sobre una rejilla. Mientras elaboramos el almíbar con el zumo y el azúcar, reduciéndolo durante unos minutos al fuego. Pintamos el bizcocho con ese almíbar, humedeciéndolo a nuestro gusto (puedes pinchar la superficie del bizcocho para que se impregne mejor por dentro con el almíbar).

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